lunes, 1 de diciembre de 2014

Moussaka de pencas de acelga



 
Tenía unas pencas ya hervidas en la nevera esperando cual iba a ser su destino, cual embajador pendiente de hacer maletas para Washington o bien para La Valletta.
La falta de tiempo parecía decantar la balanza hacia un clásico popular -simplemente gratinadas con una buena bechamel- pero  a veces no es hasta cuando uno abre la nevera cuando uno no ve todas las posibilidades que tiene –incluso cuando solo la habitan un solitario yogur natural, un cuarto de cebolla y salsa tabasco-. Casi de forma automática, como cuando accionas un interruptor, al ver una estupenda porción de carne picada saltó una chispa y cambio de menú: una moussaka.
Yo siempre he asociado este plato a la berenjena y exclusivamente a la cocina griega, pero como otras de sus elaboraciones es de influencia Otomana, habiendo variantes en los recetarios de Turquía, Balcanes, Rumanía y hasta en el Líbano y utilizan col, garbanzos, zanahorias...
Las pencas de acelga no son más que los troncos, demasiado molestos para comer si cocinamos las hojas salteadas, en coca o guisadas, pues necesitan una cocción más larga.


En todos los casos conviene que no procedan de unas acelgas muy viejas, pues además de tener más fibras, éstas serán más gruesas y casi no vale la pena todo el tiempo que pasaremos retirándolas y la poca chicha que nos quedará.
Si os gusta la moussaka o los canelones extra jugosos, os recomiendo preparar un tercio más de bechamel y poner una capa sobre la carne picada.
Como tantas otras recetas está mucho más buena si se sirve de un día para otro.

Para 4 personas
400g de pencas de acelga hervidas y desfibradas
400g de carne de cerdo y ternera picada
245g de cebolla (una mediana)
500g de tomate fresco o al natural pelado con su juguito
2 dientes de ajo
Pimienta de Jamaica molida
Una puntita de canela molida
Sal
Pimienta
3 cucharadas de aceite de oliva
2 yemas de huevo
3 cucharadas de leche
1 cucharada de pan (o galleta) picado
1 taza de queso parmesano rallado

 
Precalentamos el horno a 180°

Pelamos y picamos finos la cebolla y los dos dientes de ajo. Los sofreímos a fuego medio-lento, salamos un poco y vamos removiendo de tanto en tanto en una sartén en las tres cucharadas de aceite de oliva. Cuando la cebolla esté transparente, subimos el fuego un poco y agregamos la carne picada procurando mezclarla bien con la cebolla al tiempo que deshacemos las ‘pelotillas’ que se van formando.
Cuando la carne empiece a dorarse será el momento de añadir el tomate cortado a cuartos. Removemos igual que en el paso anterior, dando golpecitos con la cuchara de madera para que el tomate se vaya ligando con la carne.
Condimentamos con un poco de pimienta,  pimienta de Jamaica y la punta de canela.
Volvemos a remover bien. Estará listo cuando la carne se haya bebido prácticamente todo el jugo del tomate. Apagamos el fuego y reservamos.
Si la vamos a consumir al día siguiente o congelar éste es el momento de taparla bien y guardarla en nevera o congelador.


La bechamel ligera
500ml de leche (puede ser desnatada)
2 cucharadas de harina
30g de mantequilla (o ghee)
Sal
Pimienta
Nuez moscada

En una sartén o cazo sobre fuego al mínimo deshacemos la mantequilla.
Mientras, calentamos la leche sin que llegue a hervir.
Cuando la mantequilla esté bien caliente, subimos el fuego a medio y doramos la harina sin dejar de remover para que quede bien ligada en el aceite.
Apartamos del fuego y comenzamos a añadir la leche poco a poco, casi a hilo mientras removemos sin parar con cuchara o varillas con el fin de que no se formen grumos.
Devolvemos al fogón, salpimentamos, condimentamos con un poco de nuez moscada. Seguimos removiendo evitando que rompa a hervir y, cuando espese levemente -lo justo para dejar rastro en la cuchara, en el horno terminará de cuajar- estará lista.
Si no conseguimos evitarlo, resignación y a pasarlo por un tamiz.
Batimos dos yemas de huevo con tres cucharadas de leche. Entonces, tal y como haríamos con una crema inglesa, le añadimos poco a poco la bechamel mientras removemos.

¡¡¡Ya casi tenemos nuestra musaka!!!!

Engrasamos con aceite de oliva una bandeja para hornear – mejor de cerámica o cristal- y espolvoreamos con pan rallado.
Disponemos una capa de pencas muy juntas, sobre estas ¾ de la mezcla de carne, otra capa de pencas y finalmente toda la carne sobrante.
Cubrimos con la bechamel y espolvoreamos con el queso.
Horneamos durante unos 45-50 minutos a 180 ° o hasta que se gratine.

 

 

 

2 comentarios:

  1. hola!, me ha llamado mucho la atención mousaka de pencas, y me encuentro con una receta genial, pero que bueno tiene que estar con esos aromas jamaicanos y dulzones, me ha encantado ,felicidades por la receta, me la llevo :) besos

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    1. Hola Silvia, gracias por tu visita y por el comentario. La verdad es que ahora ya no tenemos excusa para hacer la mussaka sólo en verano ;P

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