viernes, 22 de agosto de 2014

Salsa picante de sandía




La semana pasada a estas horas aún exprimía al máximo mi viaje a Rumanía, concretamente a la zona de Arges, donde estuve en Pitesti, Curtea de Arges, Mioveni, Topoloveni y Campulung  Muscel. No era un viaje de turisteo así que, esta vez no tuve la oportunidad de hacer mi tradicional expedición a algún mercado pero, en cambio sí que tuve la oportunidad de participar de otros detalles que en otras circunstancias no hubiera experimentado.
Como ‘no importa que nos estemos fundiendo a casi 40°, de primero sopa…’, un buen caldito, verduritas en juliana, unos días con algo de pasta y arroz y otros con base de smetana y patata.
Si en alguien pensé prácticamente todos los días fue en Mikel Iturriaga y su Comida Viejuna, ya que en prácticamente en todos los sitios donde cenamos siempre abría la comida un flamante plato de entremeses cuya base era el queso telemea (similar al feta), embutido parecido al salami, pepino, tomate y aceitunas negras. A partir de ahí según el lugar nos introducían variantes como la salata de icre (ensalada de huevas, como la taramasalata) o la salata de vinete (baba ganoush, solo que a ellos les queda súper verde), algún rebozado o chiftele (bolas de carne a la parrilla).

 
Antes de marcharme fui a ver un fantástico huerto en Banyalbufar, un lugar precioso de la costa de Mallorca, de donde salí con una enorme sandía, unos aromáticos melocotones y tomates variados.
Como aún tenía esa fantástica sandía me vino al pelo para hacer una refrescante salsa picante para comer con unos nachos o para rematar un buen taco de carne.


Para 4-6 personas
165g de pulpa de sandía
320g de tomate (un tomate mediano aproximadamente)
50g de cebolla morada
½ cucharadita de guindilla en escamas
1 diente de ajo
La ralladura de 1 limón
3 cucharaditas de aceite de oliva virgen extra

 
Retiramos las pepitas y cortamos a cubitos muy pequeños la sandía. Pelamos el tomate y lo cortamos también en cubitos bien pequeños. Pelamos la cebolla y picamos fina.
Mezclamos los tres ingredientes en un bol y aliñamos con el aceite, la guindilla y sal. Añadimos el ajo machacado con el prensa ajos o en mortero y la ralladura superficial del limón -evitando la parte blanca de la cáscara, que amarga-.
Mezclamos bien y refrigeramos hasta la hora de servir teniendo en cuenta que, contra más tiempo tardemos en consumirla, más líquida quedará la salsa pues la sandía irá expulsando toda su agua.

 

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