miércoles, 16 de julio de 2014

Choritos (mejillones) con chalaca



Con lo baratos que salen los mejillones, lo raro es que no comamos todas las semanas, pues son muy gustosos, sobre todo los de roca.
Mi relación con los mejillones es un poco de amor odio, pues si bien me encantan al vapor,  gratinados o a la tailandesa con leche de coco, me molestan muchííííísimo cuando me los encuentro en proporción de 4 a 1 en los platos cuyo nombre incluye el apéndice ‘de marisco’. Encuentro que su sabor es muy intenso a mayor cocción y acaba predominando sobre otros bichos como las gambas, bogavante o almejas... La pela es la pela, lo entiendo, ¡pero no somos idiotas, oigan!
Hace unas semanas os hablé de unos platos peruanos que tuve la oportunidad de probar, siendo el de los choritos con chalaca el que más disfruté. De hecho, fue amor a primera vista y desde el minuto cero quise probar a hacerlos en casa.


Se pueden preparar justo al momento o el día antes, lo cual no está de más porque de este modo se marina el mejillón y la picada, incrementándose la presencia de los cítricos. Además, la cebolla morada acaba por tomar una tonalidad lilosa muy bonita.

Para 4 personas
500g de mejillones de roca bien frescos y cerrados
75g de cebolla morada
30g de pimiento blanco
10g de pimiento rojo
1 cucharada de cilantro
2 limas
½ limón
1 cucharada de aceite de oliva extra virgen
Sal

En primer lugar quitamos las barbas a los mejillones y los lavamos bien con agua fría procurando retirar las incrustaciones con ayuda de la hoja de un cuchillo o un cepillo. Este será el momento de desechar los que no estén bien cerrados.
Troceamos bastamente el medio limón, escogemos una cazuela con tapa que cierre bien (si es de cristal, nos ayudará a comprobar el momento en que todos los mejillones se hayan abierto) y lo introducimos en ella junto con los mejillones. Tapamos y sentamos sobre el fuego vivo. Cuando veamos que empiece a salir vapor, pegamos una sacudida sin destapar y volvemos a sentar sobre el fuego un minuto más (si son mejillones de gran tamaño, dejamos 2 minutos) y apagamos el fuego.
Sacamos los mejillones de la cazuela sin descartar el caldito, separamos de la concha y los dejamos enfriar en un bol con el zumo de las dos limas. Conservamos la mitad de las conchas en las que dispondremos más tarde los mejillones con la chalaca.
Picamos finita la cebolla, las dos clases de pimiento y el cilantro y, cuando los mejillones estén bien fríos, se lo añadimos. Terminamos de aliñar con el aceite de oliva y con dos cucharadas del caldo de los mejillones, que habremos colado previamente.
Disponemos cada mejillón en una concha y cubrimos con un poco de picadita, sin escurrir demasiado para que queden bien jugosos, y servimos.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

¡Gracias por visitar Un hervor!