viernes, 25 de abril de 2014

Galetes d'oli de harina de xeixa con un toque de anchoa




Aún queda algún robiol culeando por la cocina y apenas ya recuerdo que a estas alturas de la semana pasada apenas había comenzado la maratón de respostería que supone la Pascua en Mallorca, donde preparar empanadas, robiols y crespell suele reunir a familias enteras en las cocinas para tal menester.
Este año me he dado cuenta de que los momentos en que más me divierto –independientemente del resultado- son los que me llevan a improvisar, como el año en que me quedé corta de cabello de ángel y ataqué todo bote de la nevera de mermelada, Nocilla… o como este año, que me sobraba masa para hacer un par de empanadas más pero no relleno, así que recordé que tenía sepia picada en la nevera y, sin muchas complicaciones, ¡el resultado fue increíble!


Todo el que me conoce sabe que aunque soy bastante desprendida cuando hago la compra, en cuanto entro en la cocina me transformo en una urraca y me gusta tirar lo mínimo a la basura, lo cual hace agudizar el ingenio, aunque reconozco que a veces ni yo me aguanto…
Una de las cosas que suelo pensar que es una pena tirar, suelen ser el juguito de los pimientos asados, el que suelta la ensalada de tomate o el aceite de las anchoas (siempre que sea de aceite de oliva virgen y no un simple vegetal desnaturalizado, sin padre ni madre)



Alguna vez lo he utilizado para un aliño, pero tenía como cuenta pendiente utilizarlo para hacer unas galetes d’oli o galletas de aceite para comer tal cual, con un buen queso o desmenuzadas bañadas en esos deliciosos jugos que deja el tomate aliñado cuando uno acaba de comérselo.
Y ya que estaba, pues también he utilizado una fantástica harina de trigo de xeixa, una variedad antigua que se está recuperando con fuerza en Mallorca para elaborar panes y derivados, pero se puede utilizar desde la convencional harina floja a una integral.

Para unas 2 docenas de galetes d’oli
½ taza del aceite de las anchoas (tal cual, sin colar)
1 taza de agua
2 cucharadas de manteca de cerdo
Harina de xeixa –puede ser integral o harina de trigo convencional- la que tome (unos 340g aproximadamente)
¼ de cucharadita de laurel en polvo
¼ de cucharadita de jengibre en polvo
1 cucharadita de sal

Precalentamos el horno a 150°
En un lebrillo, mezclamos el aceite, el agua, la manteca, sal, laurel y jengibre hasta formar una pomada. A continuación agregaremos la harina poco a poco, al tiempo que vamos mezclando con una buena espátula de madera.
Cuando notemos que la masa empieza a formar una bola, pasaremos a rematar la faena con las manos hasta que la misma no se pegue a los dedos. Entonces, estará lista.
Engrasamos la lata o bandeja de horno y enharinamos la superficie de trabajo, Colocamos la masa, que notaremos elástica,  y antes de empezar a extenderla con el rodillo, la espolvoreamos tímidamente con harina. Adelgazamos la masa según nos gusten las galletas gorditas o finitas, aunque no creo que más de unos 5mm sea recomendable.
Con la ayuda de un arito cortapastas o de un vasito cortaremos círculos que iremos disponiendo sobre la lata. Con los recortes volvemos a formar una bola, estiramos con el rodillo y vuelta a empezar. Antes de meter en el horno, con un tenedor o similar, las pinchamos en el centro y horneamos durante unos 35-40 minutos, dependiendo del grosor que les hayamos dado -contra más finas, menor tiempo- y de si nos gustan doraditas o menos hechas.
Dejamos enfriar bien y guardamos en bolsa o bote hermético para que nos duren unos días.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

¡Gracias por visitar Un hervor!