viernes, 21 de marzo de 2014

Los llonguets de la Bodega Bellver



Hay lugares que siempre han estado ahí pero que, de repente, se vuelven importantes para uno. Este es el caso de la Bodega Bellver, la misma que ha visto pasar ante su puerta los tiempos de “anda nena, coge la botella y  baja a por un litro de vino” (daba igual que tuvieras 11 años, como mucho pegabas un sorbito para probar y ya); los del boom turístico con sus suecas llevándose mallas de licores en miniatura como recuerdo de lo que podrían adjetivar como pintoresco, así como las tardes del dolce far niente de algunas generaciones de estudiantes. Y todo ello en un más que reducido espacio.
Pues bien, hace unos meses cambió de manos, cerró por reformas unas semanas y, ¡oh, milagro!, al abrir todo parecía seguir igual. Ni una bota menos para ganar una mesa más al local, como tampoco ninguna modernez queriendo parecer antigua.







Ya sé que es una bodega, pero yo voy a lo que voy: los llonguets, mi perdición. Calentitos y crujientitos… una no pude más que empezar por probar los clásicos: el de camaiot de Sóller o el de atún y se reservó para pedir el Especial (lomo, bacon, huevo a la plancha, lechuga, tomate y qué se yo qué más) a un día de los de traca… unos piden Moët, yo un Especial -por eso de lo de la culpabilidad, por nada más-



Pasada esa fase inicial, ya empiezo a escuchar las propuestas fuera de carta como el de brie con membrillo o el de queso de cabra con bacon y confitura de tomate, que están buenos no, lo siguiente, igual que las banderillas de hígado que serán típicas de Sa Pobla, pero en la Bodega están de muerte.



 
Llonguets entre 4€ y 6€
Mediana 2€

Bodega Bellver
Carrer de Can Serinyà, 2
Palma

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