lunes, 9 de diciembre de 2013

Bodegas Río Negro, la perseverancia hecha vino



Hace unos días, tuve la oportunidad de conocer las bodegas RíoNegro, en Cogolludo, Guadalajara. Una bodega joven que comercializa sus vinos desde hace tan solo 2 años pero que se puede decir que ha entrado por la puerta grande, a juzgar por su buen posicionamiento en los rankings y ferias internacionales: 90 puntos en  Los mejores vinos de Robert ParKer; 92 puntos en la Guía Peñín y en la Guía Vino ABC; medalla de oro en Berlin Wine trophy y en el concurso internacional de vinos de Zurich fueron las calificaciones conseguidas por el Finca Río Negro 2009.
 


 
La ausencia de viñas por los alrededores al llegar a Cogolludo me provocó curiosidad, aunque también contrariedad, la cual se disipó un poco al llegar al corazón de la finca, dejado atrás un bosque, en plena sierra y a 1000 metros de altitud, y comenzar a ver las calles de vides emparradas, ya sin hojas por la llegada del frío.
Curiosamente, aunque está documentada la producción de vino ya en tiempos de los Reyes Católicos en la zona -de hecho, uno de los motivos que jalonan el portal del Palacio Ducal de Cogolludo, construido por los Medinacelli,  son hojas de parra- ahora de ello solo queda el recuerdo..
Empecinada con hacer vino,  la familia Fuentes Fernández, consultó con expertos en la materia que tanto les dijeron que era una locura como que podrían obtener un producto único. Y ahí empezó la aventura: plantar las primeras viñas, vinificarlas de manera artesanal unos años más tarde… un duro trabajo que ha dado sus frutos más de 10 años después.
El hecho de haber empezado de cero, prácticamente con una hoja en blanco, y con ganas de producir un vino único, especial que les desmarque de los demás, les ha permitido experimentar y probar con variedades como la Gewürztraminer, con la que elaboran un vino blanco muy interesante. Aunque,  eso sí han sabido incluir piezas clave en su equipo, como el enólogo e investigador Juan Mariano Cabellos.

El tinto Río Negro, del que probé las cosechas 2009 y la 2010, elaborado con tempranillo, syrah, merlot y cabernet,  es robusto, de sabor intenso que permanece en el paladar recordando su paso por barrica y que se adapta y adopta matices nuevos acompañado con platos de caza o carnes como el cabrito que cocinó por Roberto A. García en el horno de la misma bodega y que sacó a la mesa de forma espectacular con unas jaras ardiendo en llamas.

 

Las bodegas merecen ser visitadas no solo para probar sus vinos, sino también el embutido de elaboración propia resultado de las 2 monterías al año realizan en la misma finca.
Visitas concertadas durante los fines de semana. Cata + degustación de embutido y quesos, 20 euros.

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