miércoles, 19 de junio de 2013

Helado de plátano flambeado



Una buena forma de dar salida a la fruta madura en esta época del año es elaborar helados, preparación que no te obliga a consumirla en un corto plazo si en ese momento no tienes ganas de comerte esos melocotones o esos plátanos que compraste presa de un ataque fruteril.


Porque si sufres del síndrome del capricho, puede pasar que un día te apetezcan plátanos pero al siguiente no los quieras ni ver y, en dos días, ya están que dan penita los pobres.
Precisamente, es lo que pasó esta semana en casa. De durar en el frutero un telediario los plátanos, de repente, empezaron a madurar sin remedio, necesitando una intervención urgente.
La primera reacción fue hacerlos flambeados pero, llegado el postre, con este calor no apeteció mucho. Así, que sin pensarlo mucho y sin compasión, decidí hacer un helado, para gozo de mi madre que empezó a rememorar aquel helado de plátano de su infancia en Sóller.
Fruto de esa improvisación, me vi con mis reservas de azúcar bajas, lo cual me llevó a utilizar un azúcar que había aromatizado con las vainas de vainilla que voy desechando cuando hago postres. Por supuesto puede ser sustituida por azúcar normal monda y lironda.




Los plátanos flambeados
4 plátanos muy maduros
1 cucharada de mantequilla
2 cucharadas de azúcar moreno
¼ de taza de coñac

Calentar la mantequilla en una sartén y dorar los plátanos por ambos lados.
Cuando estén morenitos, espolvoreamos el azúcar moreno por encima y, cuando se haya deshecho formando un cremita pegajosa, regamos con el coñac y lo prendemos. Sacudimos un par de veces la sartén para avivar la llama durante un poco más de tiempo y cuando se extinga la llama, apagamos el fuego.
Dejamos enfriar.

El helado
100 ml de nata
100 ml de leche desnatada
1 yema de huevo
25g de azúcar invertido*
40g de azúcar aromatizada con la vaina de vainilla

En un bol, y con ayuda de unas varillas, batimos la yema con el azúcar hasta formar una pomada.
En un cazo al baño María, calentamos la nata junto con la leche y, antes de que rompa a hervir, lo vamos añadiendo en forma de hilillo continuo, y sin dejar de remover, a la pomada de yema y azúcar.
Lo volcamos otra vez en el cazo al baño María y, con la ayuda de una cuchara de madera o una lengua, removemos suavemente y sin parar. Cuando esté bien ligadito, es decir, cuando no se escurra de la cuchara porque es más consistente, apartamos del fuego y dejamos enfriar.
Trituramos con la batidora de brazo los plátanos.
Añadimos el azúcar invertido y la crema de la yema de huevo y mezclamos muy bien.
Introducimos en el congelador en un recipiente cerrado durante 3 horas.
Transcurrido ese tiempo, si tenemos heladera, lo mantecamos durante unos 25 minutos.
Si lo hacemos manualmente, batimos con la batidora de brazo hasta que recupere la cremosidad. Y lo devolveremos al congelador. Repitiendo el proceso de batido dos o tres veces más.

 
El azúcar invertido
350g de azúcar
150g de agua
1 dosis de gasificante (los dos sobres)

En un cazo, ponemos al fuego el agua con el azúcar. Cuando se haya deshecho el azúcar (antes de que hierva), apagamos el fuego y dejamos templar unos 15 minutos.
Entonces, añadimos el contenido de los dos sobres de gasificante. Veremos que se forma espuma, la cual terminará por desaparecer.
La dejamos enfriar y conservamos en un bote.

2 comentarios:

  1. Este helado tengo que prepararlo,con lo que me gusta a mí el plátano.
    Una pregunta ¿qué es gasificante?
    Besos!

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    Respuestas
    1. Es un impulsor que se emplea para elaborar repostería y refrescos. Sin dar más vueltas: lo encontrarás en Mercadona junto a las levaduras en polvo.

      Saludos!

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