miércoles, 27 de febrero de 2013

Raolas de jonquillo o tortillitas de chanquete con mejorana y sobrasada


En Baleares la temporada del jonquillo o chanquete (Aphia minuta) se extiende de enero a abril y es muy apreciado en nuestras islas para comer en raolas, una especie de tortillitas, o incluso en coca.
Ahora lo podemos encontrar en el mercado a un precio que oscila entre los 18 y los 23 euros y, a pesar de ello, es difícil resistirse a comprar unos gramos para obsequiarnos con su sabor a mar.

 
Tengo el recuerdo de verlo de pequeña como una masa de ojitos, pues su color rosadito y la fragilidad de sus cuerpecitos, los hace transparentes.

 

Aquí, tradicionalmente las raolas se preparan con huevo batido con perejil y ajo bien picadito, mientras que en otros lugares de la Península se suelen preparar como el pescaíto frito o como las tortillitas de camarón con una masa de harina.



El otro día mi madre nos sorprendió añadiendo un poquito de sobrasada y mejorana fresca haciendo que nos chupáramos los dedos y que me decidiera –con su consentimiento- a compartirlas con vosotros.

Para 4 personas
250g de jonquillo o chanquetes
1 huevo
1 cucharadita generosa de perejil fresco picado
1 cucharadita generosa de mejorana fresca picada
1 diente de ajo picado
¼ de cucharadita de sobrasada de buena calidad
Una puntita de pimienta negra
Sal al gusto

Lavamos cuidadosamente el jonquillo retirando las posibles alguitas y lo escurrimos bien utilizando un tamiz o un chino (son tan chiquitines que se nos escurrirían por los agujeros de un colador).
Mientras se terminan de drenar, batimos el huevo en un lebrillo con la sal, la pimienta, el perejil, el ajo y la mejorana.
Hacemos bolitas con la sobrasada y las vamos incorporando al huevo batido para, por último añadir el jonquillo.
Ponemos en el fuego una sartén con un dedo de aceite de oliva a fuego vivo. Cuando esté bien caliente, cogemos una cucharada de la mezcla de huevo y jonquillo, procurando que tenga un trocito de sobrasada, y la depositamos cuidadosamente en el aceite para que no se dispersen los pescaditos. Añadimos tantas tortillitas como nos quepan en la sartén procurando que queden bien separadas para que no se peguen. Cuando empiecen a coger un poco de color, les damos la vuelta.
Las retiramos del aceite con ayuda de una espumadera cuando estén doraditas. Las escurrimos bien y las servimos enseguida para que estén bien calentitas.

2 comentarios:

  1. Hola, qué buena pinta, seguro que están deliciosos, y tienen mejor aspecto que la fritanga de los bares que parecen gusanitos de bolsa.
    Saludos desde el este!

    ResponderEliminar
  2. Querido Neutrino,

    ¡me alegra que te parezcan apetitosas!

    Y sí, al igual que las tortillitas de camarones, hay que ser torero para atreverse a probarlas fuera de casa...

    Saludos!

    ResponderEliminar

¡Gracias por visitar Un hervor!