miércoles, 13 de febrero de 2013

Espárragos con tallarines de zanahoria y orejones


 

Siempre he sentido pavor ante la palabra “guarnición”, esa guarnición que durante años nos han hecho tragar a base de guisantes, zanahoria y como mucho alcachofas salidas directamente del congelador insulsas y faltas de sabor, pues a duras penas se han pasado por agua hirviendo, ni siquiera por una sartén con unos ajitos y alguna aromática para que sepan a algo.
Y tampoco es que uno se pueda refugiar en la ensalada, pues en esos mismos sitios la ensalada solía hacerte querer salir corriendo amén de la lechuga iceberg o romana insípida cortada a tiritas con unos aros de cebolla rabiosa y algún trozo de tomate.



Así que hoy os lanzo una receta de espárragos con zanahoria ideales para acompañar una carne, un pescado o incluso para abrir una comida.
Es cierto que he utilizado un cachivache (Gefu Espirelli) que probablemente muchos no tengáis a mano para hacer los tallarines, pero no es nada que no se pueda sustituir por un rallador, una mandolina o incluso un pelador de patatas.



 
Para 2 personas 
1 manojo de espárragos
1 zanahoria mediana
5 orejones
1 ajo
½  cucharadas soperas de aceite de sésamo
2 cucharadas soperas de tamari
Sal
Sichimi o guindilla

 Con la ayuda de un pelador de patatas, pelamos la parte inferior del tronco de los espárragos y cortamos la parte de abajo, la más fibrosa. Los lavamos.
Pelamos la zanahoria y con ayuda del “sacapuntas” hacemos los tallarines. Si no tenemos el “sacapuntas” la rallamos a lo largo con una mandolina.
En una sartén colocamos los espárragos en hilera uno junto a otro y cubrimos hasta la mitad del espárrago con agua y un poco de sal. Encendemos el fuego a máxima potencia y hervimos durante unos 5 minutos o hasta que el agua se haya prácticamente evaporado. En ese momento, agregamos las 2 cucharadas de tamari. Cocinamos uno o dos minutos más y regamos con un hilillo de aceite de sésamo. Los espárragos quedarán crujientes.
En un wok ponemos una cucharada de aceite de sésamo y encendemos a fuego bajo. Cortamos los orejones a daditos y los añadimos al aceite, que aún no estará caliente. Pelamos y picamos el ajo y lo agregamos a los orejones (si utilizamos guindilla en vez del sichimi, ahora es el momento de añadirla). Antes de que estén dorados los ajos, subimos el fuego y tiramos la zanahoria, salamos y  volteamos con un tenedor de madera o sacudiendo el wok durante un minuto.
Ponemos sichimi al gusto y, antes de que la zanahoria pierda tersura, servimos en un plato junto con los espárragos y la salsita que estos hayan dejado.

 

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