miércoles, 19 de septiembre de 2012

Pizza de mermelada de tomate con queso de cabra e higos



Hace un tiempo que en mi casa se vive una dictadura. La dictadura de la pizza de los viernes por la noche.
No importa que llueva, que nieve, haga un calor del infierno o pretendas darle un poco de emoción al fin de semana currándote una cena gourmet, que del horno mágico ha de salir una pizza, a poder ser con cebolla pochadita y bacon crujientito… o simplemente una pizza.
Creo que es comprensible entonces - dado el grado de rutina del asunto- que las pizzas de la sección de nevera –qué narices, las Tarradellas- sean las escogidas para las noches de los viernes.
Eso sí, tuneadas. Para ir variando,  además de la cebolla y el bacon, añadimos tomate en rodajas o unos dátiles y para rematar unas anchoas y tabasco o salsa Valentina en polvo.






Pero hay veces que prefiero hacerla en casa en su totalidad y, aunque sale muy buena, he de reconocer que he de tener la paciencia y los nervios bien sujetos, pues el método para hacer la masa del libro de Richard Bertinet, Panes -que según el autor no se tarda más de 5 minutos en hacer- a mi me lleva más de media hora y me saca de quicio. Será por la harina –digo yo-
Esta no es exactamente la masa de pizza de Bertinet, pues no lleva aceite de oliva, aunque el proceso de trabajado de la masa sigue un poco sus direcciones, pues me gusta el hecho de que no abuse de harina para conseguir un resultado más aéreo.
También recomiendo seguir el consejo del autor sobre dejar la masa 24h en la nevera para conseguir una base de pizza bien crujiente.
Esta vez he utilizado una mermelada de tomate casera hecha por mi tía Elisa para sus nietos, aunque la primera prueba de pizza con mermelada la preparé con una jalea de higos de mis tíos Jose y Nela –sí, un poco de peloteo para que me sigan surtiendo-.
Como el dulce predomina, a menos que seáis unos golosos sin remedio, pienso que es mejor como una pizza para comer en porciones alternándola con una de otra variedad o como parte de un picoteo.





Para 2 pizzas individuales

La masa

340g de harina de fuerza
212g de agua
6g de sal
10g de levadura fresca


Disponemos la harina en un bol y sobre ella desmigamos con los dedos la levadura. A continuación mezclamos los dos ingredientes al tiempo que vamos friccionando con las palmas de los dedos para que se deshagas las miguitas de levadura.
Añadimos la sal y el agua. Mezclamos.
Podemos mezclar con las manos o con la ayuda de una espátula hasta que quede bien ligado. 
La masa queda pegajosa, es normal y aquí viene la parte que hace que te arrepientas un poco de haberte decidido  a preparar masa de pizza casera, pero no te preocupes, se pasa enseguida una vez le pegas el primer bocado.
Con ayuda de la espátula, relames el bol y despegas la masa de las paredes y depositas sobre la superficie de trabajo sin enharinar.
Ahora se trata de trabajar la masa para que coja aire, poco tome una textura elástica. Para ello la estiraremos hacia arriba como si fuera un estor  y la doblaremos sobre sí misma una y otra vez.
Cuando ya se despegue de la mesa con facilidad habremos acabado. Entonces formaremos una bola con ella doblando los extremos hacia el centro y dejaremos reposar mínimo 10 minutos.
Encendemos el horno a 200˚
Enharinamos la superficie de trabajo o extendemos un papel de horno.
Extendemos la masa con ayuda de los dedos.
Como las mermeladas al calentarse se licúan, mejor que los bordes sean un poquito más gruesos para que ejerzan de dique de contención.

La pizza

8 cucharadas de mermelada de tomate (aproximadamente)
Queso de cabra semicurado en rodajitas al gusto
2 higos
Rúcola
Albahaca fresca
Guindilla fresca bien picante


Ponemos la mermelada en el centro de la masa y extendemos hacia los bordes, procurando ir de más a menos, pues con la cocción se extenderá por si sola y si apuramos mucho hacia los bordes, acabará rebosando.
Repartimos el queso.
Pelamos los higos, los cortamos en cuartos y colocamos.
Cortamos la guindilla en aritos finos y repartimos aquí y allá.
Podemos colocarla aprovechando el papel de horno directamente sobre la rejilla del horno o bien colocarla sobre una bandeja o piedra.
Horneamos durante 20 minutos o hasta que esté doradita.
Justo antes de sacar a la mesa añadimos la rúcola y la albahaca cortadita para que no se pochen con el calor.



4 comentarios:

  1. Me encanta!! Pero me encanta de verdad!! Qué combinación tan deliciosa. Besicos.

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    1. ¡¡¡Pues a ver si te animas a probarla pronto!!!, ¡espero que me lo cuentes!

      Besos

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  2. Eh!!! Si la mermelada es para mis hijos. Como ha llegado un bote a tus manos???? Un beso

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    1. a pesar de ser anónima, puedo deducir tras mucho pensar quién eres y todo tiene una explicación: una, que tiene contactos... pero estoy segura de que ellos no me lo tendrán en cuenta ;-P

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