miércoles, 16 de mayo de 2012

Germinar en casa




Hace años que la alfalfa germinada me aburrió y algo parecido me ocurre con los brotes de soja (excepto en woks y sopas), de hecho, los paquetes en los que se comercializa se me hacían eternos.
Es cierto que en algún supermercado podemos encontrar otras variedades como cebolla germinada o col lombarda, incluso en mi frutería de siempre, una vez, encontré rosibe (un tipo de rábano coreano), algo que no se ha vuelto a repetir.







A diferencia de los dos primeros, con un sabor más bien sutíl y lineal, las diferentes variedades de rábano, coles, así como la mostaza aportan tonos picantes al paladar con los que conseguir variados matices en muchos platos.
Con mi primera germinadora, consistente en 4 bandejas de plástico rígido perforadas para facilitar el drenaje, tardé un poco en conseguir “cosechas” productivas. Eso fue hasta que desarrollé una rutina consistente en -fuera la semilla que fuera- tenerla en remojo durante 3 días -y sus noches- y cambiar el agua cada mañana para que se hidrataran bien.


Luego, sólo tenía que colocar las semillas en la bandeja y preocuparme de cada 24 horas sumergir la bandeja en agua unos minutos y contar los días para poder añadir los brotes en la ensalada o en un sándwich.







Hace un año, una compañera de un curso me regaló una germinadora Bioset con la que el trabajo se ha reducido bastante, pues tiene un sistema de autofiltrado mediante válvulas, por lo que, como las bandejas no están perforadas en su totalidad, el agua anega todo el contenido del recipiente, para luego drenarse por sí solo, y a través de tantas bandejas como variedades de semillas tengas en ese momento. Supongo que, por no prestar atención en las clases de física, me parece mágico, pues no tiene enchufes.




Puede parecer laborioso, pero el proceso puede durar poco más de una semana y la producción, en cambio, puede durar semanas, pues una cucharada sopera de semillitas liliputienses rinde mucho. Sólo hay que guardarlas en un táper en el cajón de las verduras después de sumergirlas en agua para deshacernos de los cascajos.









Las semillas las podemos encontrar en las tiendas ecológicas o de dietética y, por supuesto on-line.
Entre mis favoritas, las de daikon, mostaza y las de comino.

Para abrir boca, aquí tenéis el tartar de tomate con bacalao y coquitas tibias de tomate con boquerones y bloc de sus huevas.

2 comentarios:

  1. Hola. Soy una comentarista novata. Me interesa mucho el tema del germinador, estoy mirando para comprar uno, pero no sé si entendí bien la metodología con el germinador Bioset y en qué se diferencia de los otros germinadores.
    Si entendí bien el procedimiento sería:
    1.- pongo las semillas en remojo (¿una noche?, ¿un día? ¿tres días!!!?
    2.- pongo las semillas en el germinador Bioset y lleno la bandeja de arriba. El agua irá de una bandeja a otra mojando todas las semillas y se recoge abajo. ¿Cuánto tarda en este proceso?
    3.- Quito el agua de abajo y vuelvo a "regar". ¿Cuánto tiempo tiene que haber pasado desde el regado anterior?
    Entonces, si entendí bien, la ventaja del Bioset es que no hay que regar o remojar con tanta frecuencia como con los otros. Precisamente éste es el problema, pues yo falto de casa unos 3 días a la semana, y si se me va a morir todo por dejarlo sin mojar...
    Gracias.

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  2. Hola Maica,

    en tu caso, que te ausentas varios días, quizá deberías optar por un germinador de regado automático, ya que -por mi experiencia- es conveniente regar cada día, para que no se sequen las semillas.

    La diferencia entre el Bioset y el clásico es que mientras con el primero sólo tienes que poner en la bandeja de arriba y ésta se distribuye sola (unos 10 minutos hasta que llega abajo), con el clásico tienes que asegurarte todas las bandejas y su contenido han recibido agua y ello sólo lo he conseguido llenando el fregadero y metiendo las bandejas dentro durante unos minutos.

    El proceso de hidratado de las semillas son 72 horas (tres días y tres noches)

    Bueno, espero haber aclarado tus dudas...

    ¡saludos!

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