miércoles, 4 de enero de 2012

A veces faltan días...

A pesar de de haberme imaginado unas vacaciones navideñas con todo el tiempo del mundo para crear platitos para este blog, aprovechándome no sólo de la amplia cocina de mi madre, sino de toda clase de vajilla, manteles, así como la luz natural que entra a raudales en su salón, habréis comprobado por la ausencia de post el miércoles pasado que no ha sido así.

Una semana no da para tanto, mucho menos si está cuajada de cenas y comidas festivas.
Con los años hemos aprendido a no plantearnos estos encuentros familiares como si de experiencias gourmet se trataran, que sólo conseguían que nos sentáramos a la mesa agotados y sin apetito alguno. Menús elaborados y novedosos, sí, pero que permitan preparación de antemano… no hay nada como estar sentada leyendo con un gin tonic a una hora de que lleguen los invitados.

La jefa de cocina –es decir, mi madre- este año nos sorprendió en Nochebuena con una sopita estilo vietnamita, suave y fresca gracias al cilantro y la mejorana fresca y con unas becadas rellenas de foie con salsa de rosas, aunque lo mejor fue el puré de patata que lo acompañaba, aromatizado con aceite de trufa blanca.



Por los pelos, este año el turrón lo hice in extremis la misma mañana del día 24, ya nada queda de aquella ceremoniosidad, casi ritual, que nos reunía a las mujeres de la familia entre yemas y almendra por moler.

Pero el mejor y más reconfortante momento siempre es cuando me encuentro sentada ante el plato de sopa de navidad de mis tíos Jose y Nela, servida en fina porcelana decorada azul. Los dibujos se pierden bajo el caldo que arropa yemas, higaditos, alguna cresta y macarrones.

Es tan deliciosa, que un año, quisieron variar el menú y casi hubo un motín familiar, eso sin contar que repetimos tantas veces que hoy día ya ni hacen segundo plato.

Muchos de mis conocidos se sorprenden cuando les cuento que la sopa de navidad de mi familia es de macarrones en vez de galets, cuando es tan tradicional como ésta. Supongo que les sorprenderá también que en Mallorca no se llamaban galets, sino colzets –tal y como pueden comprobar en el libro Historia y evolución de la cocina de Mallorca-





















Muy especial fue la tarde del día 27, que se me pasó volando haciendo galletas con mi sobrina Lucía, todo un personaje, que batió y amasó enérgicamente para luego cual genio-artista decorarlas profusamente.

¡Ah! Técnicamente se puede decir que el blog cumple un año –nació antes, pero fue la pasada navidad cuando fijó su rumbo-, así que me gustaría agradeceros a todos los que estáis ahí, al otro lado de la pantalla, que os agradezco mucho vuestra fidelidad, atención, así como los comentarios.




7 comentarios:

  1. En esta semana tan intensa, gracias por encontrar hueco!!!!

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  2. ¡Nada de hueco! ¡eran citas imprescindibles!

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  3. Ya se puede decir. Hace un año la semilla
    que plantó empezó a sacar sus primeros brotes. Su intención durante este tiempo ha sido hacerla crecer y compartirla con todos aquellos que le seguimos. Desde entonces vimos como daba sus frutos haciéndonos partícipes de cada uno de ellos.
    Nos has hecho disfrutar, conocer y experimentar con aquello que no nos creíamos capaces o desconocíamos.
    Muchas gracias y felicidades por este año, aquí estamos para los siguientes.

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  4. Faltan días y saben a poco. Un chocolate, esta vez con ensaimada, y saboreo los buenos momentos. Un placer que siento cada vez que me asomo a esta, tu ventana en la que siempre descubro algo nuevo.

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  5. Feliz año y feliz blog cumpleaños! :D

    Un abrazo!

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  6. Can Senen les espera el año que viene, más y mejor? Eso seguro. Esperaremos con ganas a nuestros fieles comensales.
    Un beso de los dos.

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