lunes, 5 de diciembre de 2011

Palak Paneer

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Es curioso como evolucionamos las personas. Lo que nos parece tremendamente terrible durante una época, pasa a ser imprescindible –excepto la moda de las hombreras y mangas abullonadas de los 80, terribles entonces y ahora, claro.
Eso pensaba el otro día cuando preparaba este plato a base de espinacas y -mucho más- mientras me lo comía con verdadero deleite.



El primer paso lo di hace unos meses en Croacia, cuando, como acompañamiento de una carne me sirvieron unas espinacas salteadas con patata hervida y ajos que, curiosamente, me llamaron a probarlas sin decepción. Cruzada esta barrera se repetí –no sin reparos- con un Palak Paneer que mi amiga Ester me sugirió pedir en uno de los numerosos -a la par que modestos- restaurantes indios del Raval.
Tanto disfruté que no he tardado ni una semana en prepararlo. Eso, sí, tuve mis dudas a la hora de utilizarlo para el blog, pues encuentro bastante complicado presentar unas espinacas cocinadas con un aspecto apetitoso.
Además de espinacas, el plato lleva Paneer, una especie de requesón que resultó bastante sencillo de elaborar, para el que no se necesita más que leche entera y limón.



De todos modos, si se busca algo más sencillo, el requesón o la ricotta me parecen una buena y rápida alternativa.
Aunque, para los que nos da pánico tirar, también puede resultar un pequeño dolor de cabeza, ya que nos encontramos con casi medio litro de suero de leche que, obviamente es una pena rechazar.
Si hacemos nuestros propios nans –pan plano- para acompañar el plato, los hará más sabrosos, si no, se puede utilizar para hacer masa de bizcocho, pan, etc… Yo aproveché para lanzarme a hacer unas magdalenas de agua de rosas que postearé más adelante.
Para la preparación de la receta me he tomado ciertas libertades, es decir, lo he preparado “a la mediterránea”, con aceite de oliva y no con ghee o con aceite de palma, entre otras cosas, pero la esencia es la misma.


Para 2 personas
El Paneer
500ml de leche entera
½ limón

Ponemos la leche en un cazo y la calentamos a fuego moderado, removiendo de cuando en cuando para que no se forme la telilla de nata en la superficie.
Cuando esté a punto de romper a hervir, apagamos el fuego y le añadimos el jugo del medio limón. Dejamos reposar durante unos 10-15 minutos.
Comprobaremos que la leche se habrá cortado y espesado.
Disponemos una gasa o tela de algodón limpia sobre un colador apoyado en un recipiente y vertemos la leche. Juntamos las esquinas de la tela y anudamos formando un paquete prieto para que expulse el agüilla. Lo dejamos drenar durante, al menos dos horas.



El Palak Paneer
300g de espinacas sin los tronchos
1 cebolla mediana picada
1 tomate de pera pelado y picado
1 cucharadita de jengibre picado muy fino
2 semillas de cardamomo verde
2 dientes de ajo picado
½ cucharada de Garam Masala (canela, granos de pimienta negra, semillas de comino, clavo de olor todo tostado y pulverizado)
1 cucharada de aceite de oliva
Sal








Ponemos el aceite en una sartén y la ponemos al fuego vivo. Agregamos el ajo picado para que vaya aromatizando el aceite mientras se calienta.
Antes de que se dore el ajo, añadimos la cebolla. Removemos continuamente para que no se quemen ni los ajos ni la cebolla. Cuando esté ésta última pochadita, agregamos el tomate y el jengibre. Dejamos sofreír durante 5 minutos y ya será hora de añadir las espinacas.
Removemos bien para que se mezclen los ingredientes, espolvoreamos con el Garam Masala y salamos. Rehogamos durante unos 10 minutos durante los cuales habremos cortado el queso a cubitos para luego añadirlos a las espinacas.
Transcurridos 2-5 minutos de cocción ya estará listo para servir.
Acompañado por nan – pan plano- está riquísimo, pero si no nos apetece hacerlo o no tenemos una tienda india a la que recurrir, una buena alternativa podrían ser el pan de pita o las tortillas de trigo, más comunes en nuestros supermercados.







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