miércoles, 19 de octubre de 2011

De mostaza, Salsa Valentina, sumak y de Gastronomy & Technology Days



Algunos lo pueden considerar obsesivo, para mí es una forma de vida. Se trata del continuo rastreo en los estantes de los mercados y supermercados de curiosidades e ingredientes novedosos con los que experimentar en la cocina y, por supuesto, de nuevas tiendas de todo lo relacionado con la alimentación, menaje y gastronomía.


Pues bien, mi última adquisición ha sido una mostaza con cassis de Dijon, de Edmond Fallot que encontré en uno de los lineales de Carrefour. Mostaza de la que llaman “antigua” sólo que de color rosa, de sabor fuerte, quizá un poco menos “picante” que la tradicional y con un punto al final algo dulce. Para nada de sabor novedoso, la probé aderezando un filete de ternera sangrante a la plancha, pero creo que dará más de sí en forma de salsa.



Del paso de mis amigos mexicanos por Barcelona, además de sus fiestas en lo que bautizamos como “El palacio azteca”, donde no faltaba el tequila Azul y el Agua de Colores, heredé el gusto por la Salsa Valentina que empleaban para condimentar las patatas chip, junto con unas gotas de limón.
Como fan del Tabasco, la adopción fue rápida, pues tiene un grado de picante justo -sin ser excesivo-, con un sabor muy característico, ¡ideal para la pizza!
Este verano me he aficionado a la Michelada, un cóctel a base de cerveza, zumo de lima, salsa Maggi (primordial) y Salsa Valentina… pero en polvo. Estos dos últimos ingredientes marcan la diferencia.

No es uno de mis mercados habituales, pero me gusta entrar en el Mercat de l’Abaceria cuando estoy de paso. Pues bien, recientemente han abierto un puesto con productos árabes: además de diversos meze (hummus de garbanzo o de haba, baba ganoush...), falafel y repostería típica casera – que no he tenido ocasión de probar, aunque sé que están elaborados por la mujer del dueño-, en Productes de l’altra riba, que es como se llama el negocio, podemos encontrar agua de rosas, agua de flor de naranjo y de granada; especias como el zataar (tomillo con sésamo) y el sumak o quesos como el harumi chipriota.
Se trata de un puesto sin pretensiones, pero en el que el propietario, amable y pacientemente, responde a todas las preguntas del cliente –que como imagináis no son pocas-
Me recomendó utilizar el sumak en ensaladas y en el hummus o el baba ganush, y, efectivamente, les viene que ni pintado, aunque también lo utilizo para aliñar el cuscús… al que también le pongo la Salsa Valentina en polvo.

Por último, comentar que ésta semana se han celebrado los Gastronomy & Technology Days en Barcelona. Unas jornadas impulsadas por los Txaber Allué de El cocinero fiel y Jorge de Un gourmet de provincias, organizadas por la Fundación Telefónica y El Bulli Foundation.
De todo el programa sólo pude asistir a la presentación y a Blog for Food, una mesa redonda de blogueros gastronómicos. Aunque la arrolladora personalidad y presencia de Ferran Adrià –a mi juicio- eclipsaron el debate posterior.



El prestigioso cocinero dejó caer perlas como que “el microondas es 10 veces más tecnológico y complejo que cualquier aparato surgido en los últimos 10 años” y que “no ha habido una revolución tecnológica en la cocina” ya que, según señala sería muy costoso, por lo que salen adelante con aparatos y soluciones caseras.
Adrià dejó claro que pretendía colaborar activamente con la organización de las jornadas en sus dos primeras ediciones, para, una vez consolidada, pasar a un segundo plano, como asistente o ponente.


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