miércoles, 12 de octubre de 2011

Croquetas de berenjena con sorpresa de sobrasada

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El término croqueta casera normalmente me da más miedo que confianza. De una precocinada te puedes esperar cualquier cosa: que sea una masa compacta tirando a harinoso-patatil o que el pollo o jamón brillen por su ausencia...
Cuando las veo perfectas e idénticas en cuanto a tamaño comienzan mis sospechas, que se suelen confirmar al pegar el primer mordisco...
Algunos me considerarán una talibán croquetil, pero para mí la croqueta ha de ser resultado de una masa ligera en la que la bechamel sea una imperceptible ligazón y no un engrudo.
Conste que cada vez que me pongo manos a la obra con mis croquetas maldigo en arameo por el trabajo que lleva conseguir que no se descuajeringue cada pieza. Pero, como de cada producción me queda un remanente considerable en el congelador, pronto se me olvida.



Habitualmente utilizo la chicha que queda en las carcasas del pollo y de la media gallina que empleo para elaborar el caldo, así como alguna esquirla que pueda quedar en la pata de jamón, pero en este momento me urgía utilizar una berenjena.


No sé si tiene relación alguna, pero en ese momento terminaba de leer El cocinero de Martin Suter, así que, influenciada por las preparaciones del protagonista, -Maravan, un cocinero de Sri Lanka cuyos platos empezaban por calentar aceite de coco- cuando ya tenía ligada la bechamel, me animé a añadirle una cucharada de ese fruto rallado.
El resultado fueron estas croquetas de un sabor inicialmente suave que se trunca al llegar al corazón de sobrasada.

Para 15 croquetas
1 berenjena
½ cebolla
1 cucharada de coco rallado
1 cucharada de harina de maíz fina
1 cucharada de aceite (más aceite para freír)
175g de sobrasada (contra menos tierna, mejor)
1 taza de leche
2 huevos
2 tazas de Quely picada (si no hay más remedio, pues pan rallado)
Sal

 Pinchamos varias veces el contorno de la berenjena con un tenedor y la asamos  en el horno a 180º durante unos 45 minutos o hasta que al pincharla se presente tierna.
Una vez se haya enfriado, la pelamos y picamos bastamente con el cuchillo. Reservamos.
Pelamos la cebolla y la picamos fina. La rehogamos en una sartén con la cucharada de aceite caliente a fuego vivo con una pizca de sal. Cuando esté completamente transparente, apartamos del fuego y le añadimos la harina de maíz, al tiempo que removemos bien para que no se formen grumos. Volvemos a poner en el fogón, a temperatura media, sin parar de remover, entonces añadimos un chorrito de leche, removemos para ligar y, entonces, añadimos el resto de la leche.
Removemos dulce y frecuentemente hasta que, poco a poco vaya espesando. Cuando quede como una natilla ligera, añadiremos el coco y, a continuación la berenjena. Removemos bien y, pasados 5 minutos, apartamos del fuego.
Dejamos enfriar y guardamos en la nevera mínimo una noche.
Batimos los dos huevos en un plato hondo y formamos 15 capsulitas de sobrasada. Preparamos la galleta picada en un plato.
Llenamos una cucharita de postre con masa de berenjena, colocamos apretando un poco una cápsula de sobrasada –ahora viene lo más complicado de explicar con letras que ejecutar-  y, con un giro rápido de cuchara la envolvemos con la masa sobre la mano contraria.
La pasamos cuidadosamente por la galleta picada, un rápido baño de huevo y finalmente le damos otra cobertura de galleta.
Sólo queda freírlas directamente o al cabo de unos días recién sacadas del congelador.

3 comentarios:

  1. Vaya croquetas más riquisimas, y con el toque de sobrasda... umhh me gustaria probarlas, pero tendre que conformarme con ver estas fotos tan maravillosas! 1 saludo de uvaspanyqueso

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  2. Gracias. Tengo una berenjena de la huerta y quiero cocinar. Voy a usar su receta.

    Carrie (EEUU)

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  3. Me alegro de que te parezcan apetitosas estas croquetas, Maria, espero que no te conformes con mirarlas y te animes a prepararlas algún día.
    Carrie, espero que te ayude la receta ¡ya me contarás cómo han salido!

    Saludos a las dos,

    Lydia

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