jueves, 4 de agosto de 2011

Crema ligera de puerros y mucho lirili y poco lerele

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Tras una semana sin posts, un no intencionado “cierre por vacaciones” fruto de la más pura desconexión mental y física de la rutina, aquí estamos otra vez.

Hace justo 7 días, asistí en Mallorca a la cena-presentación de un libro de cocina de una cadena hotelera: padrinos de renombre –Mario Sandoval y Alberto Chicote-, cócteles con frutitas y flores, showcooking con sus cocineros estrella y menú de ocho platos en los que los productos baleares eran firmes protagonistas. La noche prometía, pero plato a plato, explicación a explicación la sensación fue otra.
Esa misma semana, me indigné viendo en el Canal Cocina un programa que decía estar dedicado a Baleares. Con mal-rellenar una alcachofa con sobrasada no tuvieron suficiente… también soltaron otras perlas como que en Mallorca utilizamos eneldo a diestro y siniestro ¿hinojo quizás?
En el showcooking de presentación del libro, al igual que en el programa de Canal Cocina, el problema no era que ninguno de los cocineros protagonistas fuera mallorquín, sino que no se habían molestado en estudiar un poquito los productos de los que hablaban y utilizaban, lo cual les llevó a meterse en más de un jardín.
Sobre los ocho platos, todos se puede resumir en una sucesión de cremas: crema de tomate de ramillete, crema de boniatos, crema de pan moreno ¿?, crema de pasas, crema de col borrachona… quizá era el hilo conductor y no me di cuenta.



Y, para no reincorporarme a medias, y como soy una gran fan de la vichysoisse a la que a veces le entran cargos de conciencia, os dejo mi alternativa ligera, no por ello menos gustosa, claro.

Para 4 personas
3 puerros medianos
½ litro de caldo de pollo desgrasado
2 cucharadas de aceite de oliva
Sal


En primer lugar retiramos las hojas más viejas del puerro. Un buen truco es estirar hacia afuera desde arriba, veremos que pronto se irá cortando la hoja en el inicio de la parte más tierna. Aquí no desechamos por colores… ¡sólo por firmeza!
A continuación cortamos a aros bastos y ponemos en remojo con el fin de que suelte toda la arenilla que pueda haber quedado, pasamos todas las aguas necesarias y escurrimos.
En una cazuela, ponemos el aceite calentamos a fuego vivo. Cuando esté bien caliente, tiramos el puerro, salamos y removemos bien, moderamos el fuego, tapamos y dejamos que se rehogue. Cada cierto tiempo removemos y volvemos a tapar. Transcurridos unos 15 minutos, el puerro estará bien pocho, será el momento de añadir el caldo.
Dejamos cocer por otros 15 minutos con la olla tapada. Transcurrido ese tiempo, apagamos y dejamos enfriar.
Por último, lo pasamos por la batidora de vaso a velocidad máxima y sin escatimar en el tiempo, para que quede una crema bien fina.
Servir bien fría, con un poco de pimienta recién molida o con hierbas aromáticas finamente picadas: cebollino, eneldo…

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