lunes, 4 de julio de 2011

Tumbet

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El tumbet es uno de esos platos que me hacen disfrutar, pero que preparo en contadas ocasiones. Que si todo es fritura, que si comporta mucha dedicación… Pero una vez compuesto, en la cazuela y, más aún, con la ración en el plato, una se olvida de todo y se centra en disfrutar.

Plato reservado para la época veraniega, cuando las berenjenas son carnosas y turgentes, al igual que calabacines y pimientos, es ideal tras una larga mañana en la playa, o para una cena transgresora con un huevo frito. Además, es una de esas preparaciones que gana con el paso del tiempo, como esas paellas que resultan más gustosas al día siguiente.

Para 4 personas
1k de tomates pera maduros
1 berenjena
1 calabacín
2 pimientos verdes carnosos
2 patatas
2 dientes de ajo
Aceite de oliva para freír
Sal

Primero, la salsa de tomate

Pelamos los tomates (a mí me es muy cómodo cortarlos en 4 cuñas y deslizar la hoja del cuchillo a ras de piel de punta a punta) y trocearlos bastamente.
Pelar los ajos y trocear. Poner en una cazuela con un chorrito de aceite. Poner a fuego medio para que el aceite se vaya aromatizando con el ajo sin que este siquiera se dore. Cuando el ajo haya perdido tersura, será el momento de subir el fuego y añadir el tomate y una pizca generosa de sal. Remover bien y, cuando empiece a burbujear, bajar otra vez el fuego y tapar.
Habrá que estar vigilante y removiendo de tanto en tanto, pero como estaremos al quite mientras se prepara el resto del plato, no será problema. Será una cocción lenta de unos 45-60 minutos.

Las hortalizas

Lavamos bien la berenjena, el calabacín y los pimientos. Cortamos los dos primeros a rodajas de medio centímetro (aprox) y las colocamos durante mínimo 20 minutos en un escurridor procurando salar todas las rodajas –para que lloren su amargura, como diría mi abuela y columnista gastronómica, Caty Juan de Corral-. Los pimientos los cortamos a lo largo en 4 trozos.
En una sartén grande colocamos una cantidad considerable de aceite y, aún en frío, ponemos el pimiento, con una pizca de sal, a fuego máximo.
Pelamos las patatas, cortamos en rodajas y ponemos en remojo con agua.
Enjuagamos la berenjena y el calabacín con agua abundante y escurrimos bien.
Cuando los pimientos estén fritos – dorados, pero no quemados, y completamente rendidos- los sacamos de la sartén y dejamos en el escurridor de frituras o sobre un papel secante.
A continuación, bajamos a fuego medio y echamos en el aceite, que ya está caliente, las rodajas de berenjena, procurando que quede una única capa, aunque debamos repetir la operación dos o tres veces. Cuando la pulpa empiece a tener un color más doradito, será el momento de retirarlas del fuego y ponerlas, al igual que el pimiento a escurrir.
Realizamos el mismo proceso con el calabacín y, llegado el momento, enjuagamos las patatas, escurrimos, salamos y las freímos también.
Una vez escurrida la fritura del aceite sobrante, cogemos una cazuela de barro o una bandeja y colocamos toda la patata en una misma capa, a continuación el calabacín, después la berenjena y, por último el pimiento.
En este momento, pasamos la salsa de tomate por el pasapuré o por el chino –no desharemos de este modo de las semillas y conseguiremos una salsa más suave- . Esta será la última capa del tumbet.
A mí me gusta a temperatura ambiente, pero tibio tampoco está nada mal. Con suficiente carácter y empaque para presentarse sólo o acompañando unos filetes de lomo, unos huevos fritos o poché… ¿sugerencias?



3 comentarios:

  1. que rico se ve!! no conoci este plato y e encanto..... esta bueno paa cambiar un poco lo tipico!
    un beso
    becky

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  2. Qué bueno!!Te acabo de conocer y el tumbet me encanta, el tuyo es impresionante! un beso

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  3. ¡Gracias chicas! hoy comí la última ración y me supo a gloria..., a ver si no tardo tanto en hacerlo (y comerlo) otra vez... esto parece como la coca de Sant Joan, una vez al año...

    Saludos,

    Lydia

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