sábado, 11 de junio de 2011

Puesteando


Creo que no puedo aguantar más en compartir mis últimas compritas –resultado de las cuales ahora no paro de maquinar desde hace una semana con el fin de buscar usos y “maridos”-.
El sábado de la semana pasada estaba en Palma, y qué mejor lugar para resguardarse de la lluvia que el Mercat de l'Olivar. Esta vez me fui con la cesta repleta de caprichitos en forma de sales aromatizadas, especias, aceitunas y unas galletas muy especiales.
Pasé largo rato oteando las estanterías d’Origen, de entre las que me hice con una flor de sal de mandarina de Fet a Sóller –muy aromática y que resulta deliciosa con un buen entrecot- y con flor de sal de Ibiza con flores, una maravilla para los ojos y olfato que no puedo esperar a probar. También me animé a llevarme las nuevas galletas marineras ecológicas de Gori de Muro, elaboradas con una variedad de trigo local –xeixa- y que resulta en una galleta muy crujiente, hojaldrada y con un sabor que puede recordar al maíz.
Mi siguiente parada fueron Especias Crespí, que no deja de reinventarse y donde podemos encontrar, desde el pimentón local de tap de cortí, a una nueva línea de combinaciones de alrededor del globo, como especias criollas, cajún o estilo Louisiana.
En el puesto El lloc d’enmig, dónde el paciente tendero se pasa el día explicando cómo preparar un curry o con qué va mejor cada sal, me decidí por una sal ahumada vikinga, una sal de shisho –que me cuenta tiene una acidez que hace prescindible el limón o vinagre en las ensaladas- y una volcánica negra.
Pero el descubrimiento del día fueron las aceitunas rellenas de ajo de un puesto que apenas lleva tres semanas abierto. Se llama Kiana, y ofrece desde queso feta marinado hasta un buen número de las cremas típicas de los meze del Norte de África como son el humus o el baba ganoush.
Además de las deliciosas aceitunas aliñadas, acerté haciéndome con una ración de ensalada de garrafons, que estaba buenísima. No tan contenta quedé con la tarama –crema de huevas de pescado típica griega- que para los fans de la mayonesa resultará fantástica, pero que los que guste el sabor final entre ahumado y amargo de las huevas echarán en falta. Un poco decepcionada también quedé con los pimientos africanos –parecidos a los tan caros (a más de 60€ el kilo en el mercado) peperoncini rellenos de queso de cabra . Estos, notablemente más baratos, tenían ese rasgo característico que los hace dulces al principio y levemente picantes al final, pero el queso era más que cuestionable.

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