jueves, 28 de abril de 2011

Unas galletas que dan mucho juego

Nunca deja de sorprenderme esa costumbre que tiene una gran mayoría de mallorquines, cuando van de viaje, de meter una bolsa de galletas de Inca -o Quelitas o galletes d'oli o galletes marineres- "por si acaso nos entra hambre", "por si la comida no nos gusta"...

De niña, junto con mis primos, abríamos una bolsa y rara vez la volvíamos a cerrar sin que faltase más de la mitad de esas galletas saladas que se comercializan en la Península bajo el nombre de "panecitos".
La marca por excelencia -o más conocida- es Quely, presente más allá de Mallorca y cuyo producto estrella, a nivel nacional e internacional -curiosamente-, es la galleta picada para rebozados, más cara que el pan rallado pero con un resultado a años luz en cuanto a textura y sabor en las croquetas y bistecs empanados.
Me regocijo cuando cojo una galleta más tostada de lo normal; disfruto estrujándolas en mil pedacitos en el Cola-Cao o en el suquet del tumbet -ensalada de verano a base de tomate, cebolla y pimientos rubios-, untándolas con sobrassada o abriéndolas por la mitad, restregandolas con tomate de ramallet y regándolas con un buen chorrito de aceite.
El caso es que las marcas, a la clásica galleta -antes producto de larga duración orientada los grandes trayectos marítimos- le han dado una vuelta de tuerca más allá de las variantes integrales surgidas hace años.
Y hace ya tiempo que quería dedicarle un post a las galletes marineres con romero de Gori de Muro, una edición de "lujo" con elegante estuche, que me gusta para acompañar el queso, especialmente el Stilton o variedades azules.
En mi reciente visita a Mallorca me vi buscando, cual coleccionista, las nuevas variedades de Quely Snacks, las galletas de siempre pero condimentadas: queso parmesano, picantes -de verdad-, curry, olivas negras, pipas de girasol...
Así que finalmente el post se ha convertido en un particular maridaje de galletas -de Inca, marineres o d'oli- con estas nuevas variedades.

La mermelada de berenjena la hago con un toque de jengibre y es muy socorrida para acompañar una carne, un magret de pato o para hacer montaditos.

Mezclamos queso tierno de cabra con un hilito de AOVE, unas gotas de limón, pimienta negra molida y menta fresca picada.

 Mezclar harina de garbanzos con agua y enfriarla bien en la nevera hasta el momento de utilizarla y salarla antes de rebozar son la clave de esta tempura.

A veces no sé que hacer con el aceite de oliva de las anchoas... ¿por qué no rehidratar unos tomates secos?

 Estas galletas con romero realzan los quesos azules: Stilton, Roquefort, Idiazabal...
 Cortamos la sobrassada en rodajas gruesas y las pasamos por harina (una fina película) las ponemos sobre una plancha a fuego lento para que se forme una costrita crujiente.









2 comentarios:

  1. Mmmmmmmm qué ricas, y de los apuros que nos sacan las jodías!!!

    ResponderEliminar
  2. tienes razón, Cristina, son un basico en la despensa como los huevos

    ResponderEliminar

¡Gracias por visitar Un hervor!