martes, 5 de abril de 2011

Calabacines rellenos viajeros

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Me gusta comer fuera, pero no a cualquier precio o cualquier cosa. No me compensa el ahorro de trabajo si al cambio obtengo platos dudosos o mediocres… prefiero acostarme un poco más tarde e ir cargada con mi fiambrera de aquí para allá.

Eso me recuerda aquel día en que tenía para comer calabacines rellenos -un plato que preparo a menudo con las mollas de las carcasas y de la gallina, así como los menudillos que utilizo para hacer el caldo- y realmente no me apetecía. Cuando una compañera, que tenía un bocadillo de queso como toda comida, vio mis calabacines exclamó “¡qué suerte!” y se sorprendió cuando le respondí que se lo cambiaba… Ella estaba feliz por dejar de comer de bocadillo por un día, y yo encantada de comerme un bocata, aunque pueda parecer raro.
Cuando María José, de La Cultura del Tupper, propuso para celebrar el tercer aniversario de su blog un concurso cuya única norma era presentar el plato dentro de un táper, pensé que era el plato ideal. Los puedes hacer, congelar en porciones dentro del mismo táper que te llevarás y no necesitas cuchillo para comerlos… Perfecto para comer fuera de casa.

Para 2 personas

2 calabacines medianos
75g de molla picada de pollo y gallina del caldo
250g de tomates pera en lata
1 cebolla mediana
Aceite de oliva
Comino molido
Canela molida
Mejorana
Sal

Cortamos por la mitad y a lo largo los calabacines. Los ponemos en un escurridor boca arriba con sal y los dejamos que suelten su agua –así evitamos que amarguen, de todos modos si son muy viejos no son muy recomendables para hacer rellenos- durante unos 20 minutos. Los enjuagamos bien con agua y los cocemos al vapor durante unos 10 minutos desde que hierve el agua. Los dejamos enfriar.
Cortamos y picamos la cebolla y la pochamos en una sartén con un hilo de aceite de oliva y una pizca de sal. Cuando está transparente añadimos los tomates –yo no los troceo por ahorrar tiempo- y a medida que se vayan cociendo los vamos partiendo con la cuchara de madera al tiempo que removemos frecuentemente. Pasados unos 20 minutos a fuego moderado, separamos un cuarto de la cantidad, la pasamos por el pasapuré y la reservamos, pues será la salsa con la que cubriremos el calabacín.
Vaciamos cuidadosamente los calabacines con una cucharilla y mezclamos la pulpa con la salsa de tomate, al tiempo que añadimos mejorana, un poco de comino y una pizca de canela. El fuego continúa a fuego moderado cuando agregamos finalmente la picada de los restos del caldo. Cuando esté bien mezclado apagamos, y rellenamos los calabacines y los colocamos sobre una bandeja de horno –o táper-.
Ponemos un poco de la salsa de tomate encima de cada uno, horneamos o metemos en el microondas el tiempo suficiente para que se caliente y ¡listo!
A la picada de ave le podemos añadir ese jamón que se nos ha resecado en la pata –bien picado-, así como los higaditos y las mollejas. También queda muy bueno si lo coronamos con un poco de queso y los gratinamos.

2 comentarios:

  1. que rico....he llegado a ti a traves de maria jose de la cultura del tupper......me uqedo que hay cosas ricas.besicos
    mi blog es cocinando en mislares.

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  2. ¡Hola Marisa!
    ¡encantada de tenerte por aquí!
    Espero que te gusten las propuestas.

    ¡saludos!

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