martes, 19 de abril de 2011

Esfera de aceitunas rellenas de anchoa con su Martini

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Cuando era pequeña, a hurtadillas, pescaba endrinas en conserva -de alcohol- de la despensa de mi abuela materna. Me gustaba la textura crujiente de la fruta y el regustillo que quedaba en el hueso, el cual conservaba en mi boca hasta que perdía el sabor por completo. El caso es que no entiendo cómo lo hacía para evitar la resaca y para que mi abuela no se diera cuenta de que la transparencia de los tarros aumentaba.

Ya en tiempo presente, me doy cuenta de que no escarmiento cuando pido un Martini blanco en alguna terraza y me lo traen sin aceituna. Porque, en realidad, a mí lo que me gusta del Martini es apretar la aceituna rellena de anchoa con la lengua contra el paladar cuando está ya bien borrachita.
Por eso, cuando me lo preparan en casa no me ponen un palillo: directamente me ponen un palito de brocheta con al menos cuatro aceitunas, que intento dosificar entre sorbo y sorbo.
Pensando en que a mí lo que me gusta no es el Martini, sino las aceitunas con Martini, surgió la esfera de aceituna rellena de anchoas con Martini.

150g de aceitunas rellenas de anchoa
125g de Martini blanco
1 cucharada de café de gelificante
2 cucharadas de sopa de Martini
2 cucharadas de sopa del agua de las aceitunas


Poner en la batidora de vaso las aceitunas, las tres cucharadas de Martini y las 3 cucharadas de caldo de las aceitunas. Batir bien, hasta que quede una crema bien fina –si se hace con batidora de vaso pasar por un tamiz fino-. Depositar en un molde de silicona de cavidades esféricas y congelamos. La idea es que quede un bocadito, ya que puede resultar muy intenso de sabor, por lo que si el tamaño de las esferas del molde es muy grande, conviene no llenarlas del todo.
Cuando las esferas estén completamente congeladas, las desmoldamos y reservamos en un recipiente sin tapa en un lugar accesible del congelador. Preparamos un imperdible y los contenedores o platos donde serviremos la esfera. En frío, ponemos los 125g de Martini en un cazo y añadimos el gelificante. Batimos bien y calentamos hasta que esté a punto de hervir sin dejar de remover. Entonces, rápidamente sacamos la primera esfera del congelador, pinchamos con el imperdible firmemente, removemos la gelatina para deshacer la película superior y bañamos por tres veces la esfera asegurándonos que el baño llegue hasta el imperdible –no a nuestros dedos-. La depositamos cuidadosamente en el plato empujando al tiempo que presionamos con pulgar e índice sobre la capita de gel que ha quedado sobre el imperdible: de esta forma nos aseguramos que no queden agujeros por donde podría salir el corazón de aceituna una vez se descongele.
La gelatina de Martini que sobre puede calentarse varias veces e incluso congelarse para futuras ocasiones, ya que es termorreversible.

Salen 24 esferas y aún sobra algo de puré, ideal para dipear con unas papas fritas o untar a modo de tapenade.

1 comentario:

  1. Dios, eres de las mías!!!!!!! La última vez que tomé un martini en casa, decidí prepararme un vasito de aceitunas rellenas remojadas con martini jajajaja.
    Te ha quedado genial y es una idea buenísima.
    Besicos

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