jueves, 18 de febrero de 2010

¿Hijos?, no gracias

Flaco favor le hacen a los índices de natalidad programas televisivos como La Nany, Hermano Mayor o Generación Ni-Ni. ¿Quién se atreve a tener hijos viendo en lo que se pueden convertir?

Es cierto que en estos programas se exponen casos muy extremos pero, tal y como comentaba con una amiga con la que fui a comer el otro día, hay tantos factores que determinan el comportamiento de los niños más allá del ámbito familiar que la duda siempre está ahí.

Ya sea con los más pequeños de La Nany, convertidos en dictadores que los padres se ven incapaces de controlar haciéndoles perder los nervios hasta verse desbordados, o con adolescentes a los que a primera vista parece no faltarles de nada, que pasan el día fumados sin ningún tipo de valores o expectativas en la vida más que levantarse a las dos del mediodía y marcharse al parque con sus amigos, la falta de autoridad de sus progenitores es patente.

A primera vista, no parecen pertenecer a segmentos sociales problemáticos, ni a familias desestructuradas. Todos tienen ordenador con internet, Play Station y el dinero para salir de fiesta no les falta… a pesar de que sus padres están descontentos con su actitud y ven claramente que sus hijos no sólo no van por buen camino, sino que encima no les valoran e incluso les maltratan.

Quiero pensar que su nivel de desesperación en cuanto a no saber qué hacer para que éstos cambien, es lo que les conduce a participar en estos programas, ya que, exhibir lo que en muchas ocasiones puede resultar humillante en cuanto a mostrar el fracaso de un proyecto de vida, no creo que sea agradable.

Lo que me cuesta entender es cómo se muestran esos ya no tan adolescentes, pues la mayoría ya están cerca de la mayoría de edad, que ni sabiendo que unas cámaras escrutan todos sus movimientos en todo momento revelan un mínimo de sensatez. En Generación Ni-Ni apenas llevaban 24 horas y ya demostraron todo lo que podrían dar: de juerga hasta las cinco de la mañana y todo el mundo durmiendo sin importarles perderse su primer día de trabajo en una empresa.

No, no me olvido que es televisión. De hecho pudieron incorporarse a sus puestos el segundo e incluso el tercer día sin que las empresas les enviaran a paseo, que es lo que sucedería en la vida real.

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